La evolución del almacenamiento de información
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Reservar los datos ha sido una preocupación desde los tiempos más remotos: se podrían considerar como los primeros lugares de almacenamiento a las cuevas donde nuestros antepasados dibujaban
pictogramas. Les sucedieron una gran variedad de soportes hasta que, dando un enorme salto en el tiempo,
se llegó a los dispositivos capaces de conservar información mediante códigos analógicos o digitales, en dispositivos mecánicos o electrónicos tan dispares como el cilindro de cera del
fonógrafo o la memoria
USB. Algunos se crearon con objetivos distintos a sus aplicaciones finales, como sucedió con la
tarjeta perforada, empleada originalmente para crear patrones de telas en la industria textil y después utilizada para procesar información en las computadoras mecánicas.
Otros artefactos fueron inventados para grabar o reproducir música, pero, poco a poco, se usaron también para almacenar imágenes y documentos de trabajo.