Consumo eléctrico de los dispositivos informáticos y cómo optimizarlo
La fuente de alimentación de los ordenadores, los monitores, las impresoras, discos duros externos, escáneres... el propio ordenador y los periféricos que les rodean consumen electricidad y muchas veces sería posible ahorrar mucha energía siguiendo unos cuantos consejos de ahorro energético. Esto no solo supone un gasto adicional que puede variar según el tipo de plan de facturación y la compañía con la que tengamos contratado el suministro, sino que también puede contribuir al aumento de emisiones contaminantes. Además, la mayoría de los consejos permiten como ventaja adicional prolongar la vida útil de la mayoría de los dispositivos a los que se aplican.
¿Cuánto gasta nuestro ordenador?
En primer lugar vamos a repasar cuánta energía gasta un ordenador y los principales periféricos que le rodean. También se ha incorporado el consumo de alimentadores en proceso de carga. Hay que tener en cuenta que siguen consumiendo aunque no estén realizando su trabajo. Podemos comprobarlo al tacto, ya que si se calientan es que están consumiendo electricidad. Sin embargo ese consumo es mínimo. En el caso del ordenador de sobremesa, para comparar el consumo con el portátil, habría que sumar el consumo del monitor.
| Dispositivo | Consumo en activo | Consumo en reposo | Consumo en suspensión |
|---|
| Ordenador sobremesa | 150-180 W | 60-90 W | 10-20 W |
Monitor LCD/LED | 30-40 W | 10-20 W | 5-10 W | | Ordenador portátil | 50-80 W | 30-50 W | 3-9 W |
| Cargadores | 3-10 W (sin carga) | — | — |
| Impresora de inyección | 35-45 W | 10-15 W | 5-10 W |
El ordenador, los periféricos y los dispositivos electrónicos que tenemos en casa
son una fuente de consumo eléctrico considerable. También se puede apreciar que el estado en reposo, es decir, con el dispositivo encendido pero sin utilizar, es muy cercano en muchos casos al del dispositivo en plena actividad, menos en los casos que interviene un motor (como en el de la
impresora) que supone la mayor parte del consumo eléctrico.
Por cierto, la abreviatura
W, que se visualiza en la tabla, hace referencia al
vatio.
Hibernar el ordenador
Cuando estemos seguros de que no vamos a utilizar el ordenador durante algún tiempo, lo mejor es hacer que entre en estado de hibernación. En este estado, el ordenador almacena el contenido de la memoria en el disco duro antes de apagarse, de forma que al reactivarlo volveremos a tener en pantalla y en memoria los mismos programas y documentos con los que estábamos trabajando.
Un efecto positivo colateral es que el arranque del sistema será más rápido. Para que podamos utilizar esta función, es preciso que el ordenador con el que trabajamos sea compatible con este estado.
Todos los portátiles (
notebooks) modernos ofrecen esta posibilidad, que encontraremos al escoger la opción de apagado del
sistema operativo. En algunos casos, no aparece como opción a menos que pulsemos la tecla Mayúsculas (
Shift) en la ventana de opciones de apagado. También los ordenadores de sobremesa actuales ofrecen la función de
hibernación, aunque normalmente no se utilice.
Ahorro adicional tras la hibernación
Aunque el ordenador haya entrado en hibernación, aún podemos ahorrar un poco más de energía. En el caso de un ordenador de sobremesa, si decidimos hibernar el sistema, podemos reducir el consumo apagando el monitor para que no quede en modo de espera, y desenchufando el ordenador o apagando la fuente de alimentación.
En el caso de impresoras, conviene apagarlas si no están en uso. También podemos apagar el router ADSL e incluso desenchufar dispositivos como hubs USB, escáneres, altavoces multimedia y cualquier periférico conectado a la red que no vayamos a utilizar.
Un truco muy útil es emplear una
regleta con interruptor, que
permita cortar la alimentación de todos estos dispositivos a la vez cuando no se estén usando. Además, si desenchufamos los cargadores que no están funcionando, podremos ahorrar unos 0,3
vatios por cada cargador desconectado. Algunas regletas incluso incorporan mando a distancia, para que no sea necesario agacharse al apagarlas.
Ajusta las opciones de energía
No siempre podremos
hibernar o apagar el ordenador. En ocasiones solo necesitamos levantarnos un minuto, atender una llamada o consultar unos datos, y no vale la pena realizar todo el proceso de apagado. En esos casos, conviene
ajustar las opciones de ahorro de energía del sistema operativo. Estos parámetros permiten controlar el apagado automático de la
pantalla y de los discos duros, logrando que el ordenador consuma lo mínimo posible cuando no está en plena actividad.
Ajusta el brillo del monitor
Los monitores LCD funcionan con un panel de cristal líquido que forma los puntos de la imagen y, detrás de éste, unas lámparas que lo iluminan. Si el brillo de la pantalla está demasiado alto, la lámpara consumirá más energía. Es recomendable ajustar el brillo al mínimo necesario y reducirlo cuando cambien las condiciones de iluminación.
Durante la noche o en ambientes más oscuros, el brillo necesario para trabajar es menor. Un buen ajuste del brillo también puede contribuir a prevenir la fatiga visual. Existen aplicaciones y páginas web que ayudan a calibrar el brillo y el contraste.
Actualmente, una nueva generación de pantallas utiliza retroiluminación LED, que consume menos energía que las lámparas tradicionales.
Por último, hay que tener en cuenta que, incluso con el
salvapantallas activado, el monitor sigue consumiendo energía. Siempre que sea posible,
es preferible apagar el monitor si no vamos a utilizar el ordenador durante un tiempo.
Ahorra energía con la impresora
El mejor truco para ahorrar energía con una
impresora es imprimir lo menos posible. Esto no solo reduce el consumo eléctrico,
sino que también permite ahorrar tinta y papel. Si vamos a imprimir fotografías o documentos importantes, es recomendable revisar bien los parámetros antes de hacerlo: el tamaño del papel, el tipo de copia, si queremos bordes o no, etc. De este modo,
evitaremos tener que repetir impresiones innecesarias.
También conviene mantener la
impresora apagada cuando no se esté utilizando, especialmente en el caso de las
impresoras de inyección de tinta. En las
impresoras láser, después de largos períodos de inactividad, el sistema necesita volver a calentar el
tóner para imprimir, lo cual implica un
considerable gasto adicional de energía.
Aplicaciones para ahorrar energía con el PC
Además de ajustar las opciones de energía del sistema operativo,
existen aplicaciones gratuitas que ayudan a reducir el consumo eléctrico del PC.
EZ Wizard es una herramienta desarrollada por
Energy Star, el programa gubernamental de EE. UU. que promueve la eficiencia energética. Permite configurar fácilmente los parámetros de energía del ordenador.
Otra opción es
CO2 Saver, una utilidad que se instala como barra en el escritorio y muestra
cuántas emisiones de CO₂ se evitan gracias a los ajustes aplicados.
Por último,
IObit SysInfo Free ofrece información detallada del hardware y del rendimiento del sistema. Aunque no modifica automáticamente la energía, conocer temperaturas, uso de
CPU o carga de recursos
permite detectar configuraciones ineficientes que pueden incrementar el consumo eléctrico.
Ver también
En el glosario: Hibernación — PC ecológica — Potencia — Power On Suspend — Suspend-To-RAM — Suspensión — Vatio.
En apartados: Consejos ecológicos para la computadora.