Podemos resumir en tres grupos las grandes amenazas que ponen en peligro la integridad de la información de una computadora. En primer lugar, los virus, que pueden infiltrarse en la máquina y destruir datos sin que el usuario lo note. Para combatirlos, hay diferentes herramientas que, seguramente, solucionarán gran parte del problema, pero debemos recordar que hay que saber cuáles son los peligros de ciertas costumbres "impropias" a la hora de trabajar con una PC que está conectada a la red.
La segunda amenaza son los hackers, que pueden ingresar en un equipo a través de puertos abiertos, acceder a la información, destruirla o, simplemente, utilizar la computadora como "puente".
Por último, la tercera amenaza son los códigos maliciosos, como exploits, spyware, etc. Este tipo de software se diferencia de los virus por el hecho de que no se "autopropagan" y no destruyen completamente la información de un equipo.
Para evitar este flagelo, suelen utilizarse sistemas de auditoría permanente, que verifican la integridad del sistema operativo, de las aplicaciones y de los servicios de red por medio de pruebas de seguridad y, en caso de detectar alguna anomalía, nos lo informan de inmediato.
El error más común de técnicos y usuarios de PC es pensar que, con un cortafuego y un antivirus, el sistema estará seguro. Existen muchísimas otras amenazas que, quizá, no sean tan "visibles", pero que no por eso dejan de ser peligrosas. Es que las aplicaciones que ejecutan los usuarios no son perfectas. Por lo general, están plagadas de lo que se llaman bugs, que son simples errores de programación. En la mayoría de los casos, estos bugs no afectan el funcionamiento correcto de la aplicación, y el usuario nunca se da cuenta de que su programa tiene problemas. El verdadero inconveniente de los bugs es que ponen en peligro la integridad general del sistema. Y esto se vuelve mucho más notorio cuando un programa que tiene bugs utiliza puertos de red que se comunican con Internet.
Hay una regla general que dice que, a menor cantidad de puertos abiertos, mayor es la seguridad del equipo. Entonces, la mayoría de las personas cree que, teniendo un firewall que sólo permita la comunicación por algunos puertos, será más que suficiente. Esto es un error. Supongamos que, en un equipo común y corriente que está conectado a Internet, se ejecuta una popular aplicación de P2P. Este programa, para funcionar, necesita abrir sus propios puertos de red. Entonces, lo que hacen los usuarios es configurar en el equipo un firewall que cierre todos los puertos, excepto los que precisa la aplicación P2P: de 65.535 puertos que pueden estar abiertos, se dejan sólo dos (o uno, o los que fuera). ¿El sistema está seguro? Y sí, un poco más que antes, pero ¿qué sucede si la aplicación que está detrás de ese puerto (en nuestro caso, la de P2P) tiene un bug que permite acceder a información interna del sistema operativo? Simple: el único puerto abierto en el equipo, que nosotros creíamos que estaba a salvo por haber instalado un firewall, se convierte en una puerta de entrada para hackers y exploits.
Planteado el problema, la solución está a la vista. Como profesionales del hardware, se debe asegurar de que, en todo momento, la computadora de nuestro cliente posea sistemas que tengan la menor cantidad de errores que puedan poner en peligro la integridad de la información. La tarea parece sencilla, pero no lo es tanto. Por eso, a continuación veremos una serie de recomendaciones para encaminar el control.
• Mantener siempre la menor cantidad de programas instalados en la computadora. Si no confiamos mucho en los operadores, debemos hablar con el encargado para analizar la posibilidad de impedir que instalen otros nuevos.
• Evitar, por todos los medios, que los operadores de los equipos utilicen sistemas P2P para descargar archivos. Estos sistemas abren puertos de red en las máquinas, que, utilizados en forma maliciosa, pueden abrir paso a otros equipos.
• En aquellas máquinas que no lo requieran, conviene deshabilitar los servicios que permiten compartir archivos e impresoras. Estos servicios utilizan protocolos como SMB, que a lo largo del tiempo han presentado vulnerabilidades aprovechadas por distintos exploits. Aunque Microsoft publica parches de seguridad de manera regular, siempre existe la posibilidad de que aparezcan fallos nuevos. Por eso, desactivar lo que no se utiliza reduce la superficie de ataque y mejora la seguridad del sistema.
• Definir un plan de rutina para controlar la integridad del sistema operativo, de las aplicaciones y de la información de los equipos.
• Rastrear los puertos abiertos.
• Buscar aplicaciones que hacen que esos puertos estén abiertos.
• Buscar en una base de datos cuales son las vulnerabilidades que tiene la versión de la aplicación instalada.
• Generar una señal de advertencia, cuyo nivel dependerá de la peligrosidad del problema que se haya detectado.
En el glosario: Auditoría — Auditoría con informática — Auditoría de programas — Auditoría en informática — Bug — Código maligno — Cortafuego — Malware — Puerto.
En apartados: ¿Qué son los puertos abiertos?“Quiero que el lector sienta que las cosas son sorprendentes. No el 'qué pasa', sino la forma en que todo sucede.”
Alice Munro


