Tienes un e-mail, tuyo
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Muchos de los
usuarios habrán recibido en alguna ocasión un
e-mail en el que,
como remitente, aparece nuestra propia dirección de correo. Muchas personas, ante esta situación, se temen lo peor creyendo que un
hacker ha entrado en su dirección de correo y la utiliza para enviar esta clase de mensajes maliciosos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
En la mayoría de los casos simplemente se ha modificado la cabecera del mensaje para que incluya una dirección de correo y nombre concretos como remitentes del mensaje.
La curiosidad lo puede
La razón de esto es sencilla: tanto en el caso de los mensajes publicitarios, como en el de los
virus generados automáticamente, está demostrado por múltiples estudios que el ser humano
presta más atención y curiosidad por un mail enviado por una persona con nombre y apellido/s, que por una institución o empresa concreta. Y si esa persona es uno mismo, la curiosidad se multiplica.
De esta forma, aplicando un poco de
ingeniería social, los remitentes de los mensajes publicitarios o los creadores de los
virus se aseguran que un considerable número de personas abrirán sus mensajes, aunque simplemente sea por curiosidad.