Los inicios de la comunicación y de los móviles
Estaban basados en una tecnología analógica y eran voluminosos y pesados, pero abrieron las puertas a eso a lo que ahora estamos tan acostumbrados: estar siempre comunicados. Antes del desarrollo de sistemas de telefonía móvil, las comunicaciones entre particulares se producían de dos formas. La más extendida y habitual era, por descontado, el teléfono tradicional, que se extendía allá donde llegara el cable de cobre que permitía la comunicación. El otro método eran las comunicaciones vía radio, un método menos difundido y más utilizado para aplicaciones profesionales o de servicios.
El nacimiento de la telefonía móvil responde a la necesidad
de unir las ventajas de estos dos sistemas: la
radio, que permitía comunicarse desde cualquier parte, incluso desde vehículos en marcha, y la telefonía, que era el sistema de comunicaciones más extendido. En ese momento nació el
radioteléfono, simplemente una radio que permitía comunicarse con una centralita (primero manual y posteriormente automática) que hacía posible la comunicación con la red de telefonía fija. Este sistema se implementó al principio en trenes, aviones y barcos de línea y sus primeras aplicaciones datan de
1926.
El móvil sólo en el coche
Sin embargo estos sistemas estaban anclados a grandes vehículos, por lo que no permitían la independencia del usuario. Para poder hablar de telefonía móvil propiamente dicha hay que esperar casi veinte años más. Se desarrolló en
1946 en EE. UU. y, tanto por su tamaño y peso como por el consumo de energía necesario,
tuvo que desarrollarse solamente para su uso en un automóvil. Eso sí, concedía más independencia que los radioteléfonos mencionados al principio. El sistema permitía la conexión a través de un número limitado de receptores y emisores de radio que funcionaban a la vez. De esta forma, cuando se establecía una comunicación, todas las estaciones reservaban dos frecuencias de radio para esa conversación, una para cada interlocutor. La comunicación podía seguir mientras el dispositivo del automóvil tuviera potencia suficiente para alcanzar las antenas. Este primer acercamiento a la telefonía móvil
tenía el inconveniente de ocupar un par de frecuencias para cada llamada, lo cual limitaba la capacidad del sistema y prooporcionaba la intercepción de conversaciones de forma sencilla mediante una radio convencional. Además, como precisaba de un aparato de cierta potencia, era muy complicado reducir su tamaño y peso.
La telefonía en células
La idea que permitió el desarrollo de las redes de telefonía móvil fue el de desplegar un tejido de estaciones de radio que se comunicaran entre sí. El alcance de estas se solapa y permite que un usuario de telefonía móvil
pueda seguir su conversación al pasar de la cobertura de una estación a otra. Como estas bases son de baja potencia, esto permite reutilizar las frecuencias, ya que no es necesario ocuparlas por cada llamada, sino por cada conexión en cada célula. La idea la propusieron en
1947 los ingenieros de los laboratorios
Bell de la empresa de comunicaciones
AT&T. Esta solución permitía, además de la posibilidad de que existieran muchas más comunicaciones inalámbricas,
que los terminales fueran más pequeños y manejables. Aunque, en realidad, la miniaturización de los terminales no llegó hasta bastante después, con el desarrollo de la electrónica, y además el poco interés por implementar esta nueva solución hizo que hasta nada menos que en
1984 no se desarrollará la tecnología para hacer posible el cambio de célula durante una misma llamada. Así que, hasta esa fecha,
cada llamada de telefonía móvil ocupaba su propia frecuencia, haciendo imposible una amplia implementación de este sistema.
El primer móvil
Aunque, como se ha visto, tuvo antecesores en forma de
radioteléfono, el primer teléfono móvil digno de este nombre que salió al mercado con las bendiciones de la
Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos fue el
DynaTAC 8000X de
Motorola. Este modelo permitía una autonomía de una hora de llamada (ocho en espera), aunque eran necesarias 10 horas para recargarlo. Se trataba de un verdadero
teléfono móvil, aunque no según los parámetros venideros: pesaba 800 gramos y medía 33 x 8, 9 x 4, 5 centímetros. Unas prestaciones y características que, como se puede comprobar en cualquier catálogo de telefonía móvil,
distan mucho de las de los modelos que vendrían más adelante. Gracias a este y sucesivos modelos,
Motorola mantuvo una posición de privilegio en el mercado de la telefonía móvil hasta la entrada de los sistemas digitales.
Telefonía móvil analógica
Para el despegue definitivo de la telefonía móvil era clave el desarrollo del sistema de cambio de estación durante una conversación. En realidad las primeras pruebas del sistema se efectuaron en
1977 por parte de los laboratorios
Bell de
AT&T distribuyendo en la ciudad de
Chicago más de 2.000 terminales. Con este avance del sistema propuesto allá por
1947 finalmente cobró vida y se puede decir que ahí nació el primer celular propiamente dicho. El éxito de este nuevo sistema hizo que en
1987 se alcanzara la cifra de un millón de suscriptores.
La comunicación en este sistema seguía siendo vía radio y la voz se transmitía directamente de forma analógica a través de las ondas, así como la conexión entre las células. La gran revolución llegó en
1990 con la telefonía móvil digital.
Con el lanzamiento, en
1996, del teléfono móvil
Startac de
Motorola se puede decir
que llegó el diseño por primera vez a estos dispositivos. Su peso y tamaño eran una fracción de los teléfonos analógicos en el mercado en ese momento. Menos de cien gramos pero con el inconveniente de una autonomía limitada. Más adelante se fabricaron versiones para la red
GSM.
Con la llegada de los primeros teléfonos
GSM, como el
2110 de
Nokia, se pusieron a disposición de los usuarios nuevos servicios y una mayor calidad de sonido, aunque al principio la cobertura de las redes de telefonía móvil digital era escasa.
El móvil digital, las nuevas generaciones
A partir de 1990 se desarrolló la tecnología GSM, llamada de segunda generación o 2G. Con ella las conversaciones eran transformadas en paquetes de datos y transmitidas vía radio; cada repetidor o célula transmitía a su vez de forma digital la información. Este sistema estuvo conviviendo durante unos años con la telefonía móvil analógica bajo el estándar TMA-900 o TACS. Sin embargo, las ventajas de la conexión digital (mayor autonomía de los terminales además de un tamaño y peso más reducidos), así como los nuevos servicios que ofrecía, acabaron por prevalecer sobre el sistema analógico. También mejoraba, en algunos casos, la calidad de sonido de la llamada.
La telefonía digital posibilitaba también conexiones digitales a Internet, aunque a baja velocidad, y permitió la puesta en marcha de un sistema de intercambio de mensajes cortos que pronto alcanzó una tremenda popularidad: el SMS.
En
2004,
la red de telefonía móvil analógica dejo de funcionar. Esto a pesar de que, por ejemplo, la cobertura de la telefonía analógica era entonces superior a la digital. Ante la demanda de nuevos servicios digitales y la necesidad de proporcionar una conectividad de mayor capacidad, se puso en marcha el sistema
GPRS (también llamado 2,5G).
Asimismo, algunas operadoras implementaron la tercera generación de telefonía móvil mediante el sistema
UMTS. Frente a los estándares anteriores, este estaba centrado en facilitar al usuario
nuevos servicios digitales de valor añadido, además de posibilitar una conexión a
Internet de banda ancha.
Usos y aplicaciones del teléfono móvil
Cada cual utiliza este dispositivo según le convenga y, en muchas ocasiones, condicionado por la multitud de funciones que van incorporando. Se ha ido evolucionado y mucho. Desde hace tiempo, los
teléfonos móviles han ido diversificando su uso según el comprador al que se dirige, especializándose de forma progresiva.
Podíamos encontrar distintos tipos de
teléfono móvil, distinguiéndose entre móviles tradicionales,
con cierre de la pantalla sobre el teclado, con teclado escamoteable y completo. A la primera categoría pertenecían aquellos que disponían de un diseño tradicional, con la pantalla sobre un teclado más o menos extenso que se accionaba con el pulgar. El diseño de los teléfonos que cierran la pantalla sobre el teclado (también llamados en forma de concha), gracias a una bisagra con muelle, obedecían a dos objetivos distintos: proteger la pantalla y el teclado y el ahorro de espacio. Éstos respondían al ser abiertos, aunque podían configurarse para que sea necesario, además, al pulsar la tecla correspondiente. En estos teléfonos, la pantalla principal estaba protegida, pero, en cambio, solían ser más gruesos que otros modelos.
Los dispositivos con teclado escamoteables solían asociarse a teléfonos de pequeño tamaño y que, al esconder el teclado, eran aún más compactos.
Los móviles con teclado oculto eran de menor tamaño y
se utilizaban sin extenderlo para responder llamadas. La presencia de una antena externa en el teléfono móvil solía favorecer que, en igualdad de condiciones, se obtenía mayor cobertura. En el caso de los
teléfonos móviles compactos que no disponían de antena externa, normalmente se utilizaba una placa de metal que se encontraba dentro de la carcasa.
Una de las características más importantes de un
teléfono móvil es que esté conectado el mayor tiempo posible. Es fundamental que disponga de una buena autonomía y de cobertura suficiente. Aunque esta última depende del despliegue y la potencia de las estaciones de la red de la compañía que se ha contratado.
De señales y conexiones
Cuando se utiliza un
teléfono móvil, se suele fiar de un indicador que aparece en la pantalla junto al que marca la carga de la batería. Éste señala la fuerza de la señal, es decir,
la potencia con la que recibe la emisión de la célula en la que se encuentra. Esta potencia no garantiza la calidad de la llamada, en ocasiones, las interferencias pueden empeorar la cobertura, aunque la señal sea fuerte.
Una de las funciones adicionales que más han triunfado en los
teléfonos móviles fue la incorporación de una cámara digital. Al principio, se trataba de un dispositivo de baja resolución que servía principalmente para enviar pequeñas imágenes adjuntas a los mensajes multimedia o para asignar una fotografía a un contacto. Poco a poco, la miniaturización de las cámaras ha dado como resultado
teléfonos móviles con buenas prestaciones, con sensores de alta resolución.
La conexión inalámbrica
WiFi permite al usuario una conexión a
Internet de alta velocidad. Disponen de conexión inalámbrica a través de la tecnología
Bluetooth. También existían teléfonos que incorporaban
infrarrojos, pero se ha ido abandonando paulatinamente. La primera permite la utilización de diversos accesorios, como auriculares o manos libres para el coche, a la vez que sirve como comunicación con el ordenador y otros dispositivos. Además permite el intercambio de datos con otro teléfono móvil que disponga del mismo sistema. De esta manera, es fácil intercambiar contactos o ficheros, como fotografías o archivos de audio.
La conexión por
infrarrojos, por su lado, conlleva algunos inconvenientes. En primer lugar, el emisor y el receptor tienen que estar en línea de visión y no demasiado alejados para establecer la comunicación. Por otro lado, la velocidad de transmisión es más baja que con el estándar
Bluetooth. También hay que señalar la función realizada por
Samsung, llamada
Quick Share, que permite la transferencia rápida de diferentes tipos de archivos a múltiples dispositivos y al mismo tiempo.
El nacimiento de los smartphones
![Los smartphones]()
El desarrollo de los ordenadores de bolsillo o
PDA ha conseguido incorporar en un espacio muy reducido las principales funciones de un ordenador. Al unir éstas a las de un móvil, nacieron los
smartphones.
Ahora bien, ese no fue el único camino para su desarrollo, pues algunas empresas partieron del software de productividad, desde las básicas agenda y calendario hasta una completa serie de programas y un
sistema operativo para que funcionaran, incluso permitiendo añadir programas.
Los modelos de teléfonos inteligentes disponen de una generosa pantalla táctil con reconocimiento de escritura, teclado completo y una buena cantidad de memoria, sumado también a un procesador más potente y en el cual están siempre en constante evolución.
No hay duda, que la llegada del
iPhone protagonizó una verdadera revolución en el mundo de la telefonía.
Ver también
En el glosario: 1G —
2G —
3G —
iDEN —
Motorola —
PDA —
Radio —
Radiotelefonía —
Smartphone —
Teléfono —
Teléfono móvil.