Es una atrayente pregunta, que conlleva diversos interrogantes y atenuantes. Se está todo el tiempo conectado, de la forma o manera que se desee. No hay escapatoria, pero ¿se quiere escapar de ella? La conexión está por todos lados y desde cualquier dispositivo. Se lo usa para todo.
Cuando Internet no estaba en auge y el único uso de los celulares sólo era para llamar o enviar algún que otro SMS, en cualquier mesa se discutía sobre diversos temas. De que tal actor actuó en tal película (podría comentar alguien) para que otro de inmediato le retruque de que no es cierto, que el de esa película en cuestión era otro. También preguntar que ingrediente lleva tal comida o preparación resultaba habitual, en tiempos de desconexión. Allí se daba un ida y vuelta constante.
Pero ya es poco común que pase con la llegada de Internet, donde cada cual con su móvil puede buscar cualquier pregunta y obtener así su respuesta "confiable". Igual si se da alguna discusión, no va a faltar alguien que enseguida este consultando en su celular y allí cuando se informa del veredicto, se agranda el gran triunfador o no para el caso del desacierto. En definitiva, si se tiene duda sobre algo o alguien sólo se comprueba por Internet y listo, para que preguntar. Así, se ha achicado/disminuido ciertas discusiones o charlas que se daban con naturalidad.
De igual modo, solía ser habitual en cualquier sala de espera ver diversas revistas apiladas en alguna parte, como para que uno vaya matando el tiempo. Hace ya tiempo que han desaparecieron y lo usual es que cada uno de la sala este metido con su móvil a la espera de ser llamado. Ejemplos similares sobre estos asuntos hay muchos.
Es frecuente observar a la gran mayoría caminando y dejando audio por doquier con su móvil. Quién iba pensar que es extraño ver y escuchar a alguien "hablando sólo" por la calle. Es lo común. Antes nos daríamos vuelta y miraríamos juzgando de algún calificativo (en nuestro interior) al individuo en cuestión. Esos audios. Por los visto es una necesidad realizarlo cuanto antes, y encima el contacto, a la expectativa y listo para responder de inmediato. Es como que se está apurado. Y cuidado sino se responde con inmediatez, desde el otro lado está mal visto o se piensa lo peor. Pareciera que uno tiene que "estar disponible" todo el tiempo. Hasta eso ya se puede saber, si alguien está online en dondequiera que esté. Claro, en todo esto entra Internet.
Después están las apps que cada cual tiene en su celular. Sin duda que no todos tendrán las mismas, pero las más usuales no faltarán. Se trata de esas que permiten comunicarnos con nuestros contactos, como con la del ejemnplo anterior, los clientes de mensajería instantánea: Telegram, WhatsApp... Eso sí, cuántas más aplicaciones se tenga más tiempo se está con el celular y eso lleva a estar más conectado. Que billeteras virtuales, que el home banking, para realizar pedidos/compras, para escuchar música, para ver vídeos/películas, las de redes sociales, hasta de citas (que a la izquierda, que a la derecha), etc. Allí están todas a nuestro alcance, sólo a un clic o desliz, para resolvernos o ayudarnos de la situación que sea.Se va con el móvil, se lo aproxima a algo y listo. No hay nada más que hacer. No puede fallar.
Ahora imaginemos tener el celular sin datos o sin WiFi, o sea, sin señal. Esto se está acercando a la pregunta de este artículo. ¿Igual se tomaría el celular? Y de ser así ¿para qué? Quizás para resolver el tema del porque no se tiene Internet. Las aplicaciones la necesitan para cualquier orden o interacción que se quiera hacer. Ni hablar de los buscadores. Nada sería posible sin Internet. ¿Qué otro uso se le daría a el móvil sin Internet? A veces se está tan dependiente de tener todo ahí, facilitado y sin preocupación que no se piensa en un plan B para resolver algo que sí o sí siempre se hacía desde nuestro móvil.
Y si vas con el auto por alguna calle sin saber cómo llegar a un destino, ahí está el GPS para sernos de guía. Pero si hay algún embotellamiento, mucho tráfico, etc. y quieres saber un atajo o calle alternativa y no se tiene conexión para ver en tiempo real dicha opción, se está perdido. Con enojo y desilusión, se sigue la misma ruta de origen, sin cambios en el trayecto. Ahí se está, echándole la culpa a la señal o mejor dicho a la no señal.
Se entra a un comercio con el deseo de realizar alguna compra y sólo se lleva el celular, ni siquiera se nos ocurrió tomar dinero en efectivo o la tarjeta. Se va comprando diferentes productos y cuando se llega a la caja no hay conexión. No se puede usar el QR, el NFC o la app para realizar el pago correspondiente. Entonces rápidamente se piensa en ese WiFi que siempre hay "disponible" en los lugares. Será nuestro rescate. La cola de la caja va aumentando y se está allí tratando de ver que redes aparecen disponibles. Todas con nombres que no se asemejan a la denominación del comercio. Se pregunta a la cajera de turno si tienen WiFi para así realizar el pago vía móvil. Y ella responde con un "No" quedándote mirando, estática y a la espera. Uno se va frustrado dejando los diversos productos, tan bien seleccionados, en la caja. Se sale reprochándose por no haber llevado efectivo.
Es interesante ver a ciertas personas en la ruta yendo de acá para allá con el celular en alza en busca de la tan ansiada señal. Tratando de encontrar algún tipo de auxilio para su vehículo que se ha quedado, o bien, para solicitar ayuda en cuanto a cómo poder cambiar un neumático y así tener a mano un tutorial que lo salve del momento.
Si se queda en pasar a buscar a alguien por la casa, lo primero que se hace cuando se llega al lugar es avisar por la app de mensajería a la persona, que ya se está afuera para que la misma salga al encuentro. No se preocupa de bajar del auto (en caso de hacerlo por esta vía) o de tocar el timbre. Mismo en una primera cita y más si es a ciegas. Se acordó un lugar, la hora, ¿qué más se precisa? "Voy saliendo", "Estoy", "Ya llegué", etc. serán mensajes casi infaltables que se necesitan mandar vaya a saber por qué ¿parece que no alcanza con decirse la hora y el punto de encuentro?
Ubicados ya en un sitio seleccionado, se escucha que alguien (también recien llegado) de la mesa de al lado llama a un camarero. A lo mejor será su momento de pedir se piensa, y sí, pide la contraseña del WiFi. Asimismo, se logra observar alrededor a la gran mayoría de las personas con su mirada hacia abajo apuntando sólo a su celular. Su/s acompañante/s está/n en la misma sintonía, lo escolta/n de la misma forma. Silencio atroz en cada mesa del sitio. Se mira para afuera del lugar y en las calles, también, personas caminando apuntando con su dedo en la pantalla del móvil.
Se necesita Internet para registrarse y/o crear algún tipo de cuenta en cualquier servicio o cosa que se quiera realizar. Uno se siente "desconectado" si no se sube a esa gran ola que proporciona Internet. Porque hay que ser claros, la cuestión no es el celular, sino Internet. Ésta última es la que nos da acceso a todo tipo de comunicación e interaccion.
Lugares, establecimientos y oficinas cerradas. Imposible olvidar los tiempos del COVID, con su pandemia y confinamiento. Con recursos informáticos e Internet (bien plantado y maduro) como aliado, fue entonces donde se hizo aún más necesario estar conectado. Así subsano de muchas y diversas situaciones en momentos de encierro. En la mayoría de los casos, en donde Internet era posible, la educación siguió su ritmo, llegando a los hogares de cada alumno o profesor, el home office (oficina en casa) se hizo más fuerte y necesario, las personas a miles de kilómetros de distancia pudieron comunicarse y todo gracias con sólo la obtención de algún dispositivo a nuestro alcance.¿Qué pasaría si se apaga él móvil o se lo pone en modo avión por 24 h o 48 h? Se entiende, no se estará conectado, ni disponible. Ese no era el punto, sino saber con qué se llenaría ese tiempo/hueco que antes se lo tenía para estar disponible/conectado. No es lo mismo la generación que ya vino con un celular debajo del brazo que los que en su momento no tuvieron esa posibilidad. Los primeros no conocen o no tuvieron alternativas. Será improvisación para estos adolescentes/jóvenes, que por cierto les va a venir muy bien está desconexión. Se encontrarán con nuevos desafíos y tareas en que ocupar o pasar ese rato. No dependerán de alguien o algo que les diga cómo hacer tal o cual cosa. Ahora corre la imaginación e ingenio. Es que hay que estar preparado y saber de qué hay otros escenarios, no todo es conexión.
En este artículo mayormente se hizo referencia al celular cuando se lo relaciona con Internet. Aunque se podría nombrar a la PC o portátil como el otro gran uso que se le da. Pero es imposible no estar dependiente de este aparato que viene y está siempre con nosotros en nuestro bolsillo. El celular es nuestro acompañante y nos hace "sentir", o bien creer, que no se está tan solo en diversos momentos del día. Encima con la llegada y el alcance de la inteligencia artificial en nuestras manos, ¿hasta dónde se logrará llegar? ¿también seremos dependiente de ella? ¿estaremos aún más conectado de lo que ya se estaba?Damian E. Garcia (@Elias_Dami)
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En contexto de crisis, la literatura nos da otro lugar, otro tiempo, otra lengua, un respiro.
Michèle Petit


