En busca de archivos en la red
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Cuando comenzaron a utilizarse los formatos comprimidos en
Internet, no pasaban de ser una simple curiosidad. Tuvo que transcurrir cierto tiempo hasta que se hicieron obvias sus posibilidades. Fue entonces cuando empezaron a aparecer cientos de
páginas web y
servidores FTP que ofrecían este tipo de ficheros, conteniendo en la mayoría de los casos materiales protegidos por su correspondiente
copyright.
El fin de los sitios "ilegales"
Las alarmas se dispararon en las empresas del sector. Sus intereses se veían amenazados muy seriamente. La
«época dorada
» del intercambio de ficheros
MP3 a través de este canal no tardó en declinar, sobre todo, gracias a las acciones legales que se emprendieron contra todos aquellos
sites que no se preocupaban de saber si los contenidos que hospedaban eran legales o no.
Internet se pobló de
robots buscadores de este tipo de ficheros,
que se encargaban de indagar para descubrir nuevas páginas. De esta manera, resultaba cada vez más difícil encontrar canciones comerciales.
Archivos renombrados, enlaces sin sentido...
Para evitar la acción de estos programas, se empleó el viejo truco de
renombrar los ficheros MP3 con cualquier otra extensión que no fueran capaces de localizar. De este modo, solía ser común encontrar páginas que indicaban que debíamos cambiar de nombre el fichero descargado si queríamos escucharlo en nuestro reproductor favorito. Sin embargo, debido al
ancho de banda que requerían, así como a la persecución legal a la que estaban sometidos, poco a poco estos
servidores también fueron desapareciendo.
Conforme iban quedando menos, más difícil era encontrar algo sin tener que lidiar con páginas de
links que no conducían a ningún
sitio o
servidores FTP a los que era imposible acceder, bien por saturación, bien por tener que buscar el
login y la
password en varias web que te enviaban de una a otra para, para de esta manera, aumentar el número de
hits.
Ver también
En el glosario: MP3 — Napster — P2P.
En historias: Origen y función del MP3.