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Glosario actualizado el 27/10/2026

El gran final: el planeta a la expectativa

Llegaba el cotejo final, pero muchos días antes aconteció de todo en la plantilla de los humanos. Es que las miradas estaban en estos. Como nunca demasiado movimiento en el predio. En los diferentes entrenamientos estos iban recibiendo visitas y de las más variadas. Políticos, celebridades, autoridades y un sinfín más han ido desfilando en el complejo deportivo. Hasta médicos y psicólogos. Tal es así que todos los jugadores, esta vez exceptuando el cuerpo técnico (increíble cuando es este siempre el primer señalado), pasaron nuevamente por la prueba del polígrafo. Era de suponer, la máximas autoridades querían estar seguros de que los futbolistas eran 100% leales a los humanos. Por sorpresa de muchos, todos pasaron el detector de mentiras. Sin duda la cuestión pasaba por otro lado.
Siempre se hablaba de la presión en el fútbol y vaya que ahora era real. Pero esto podría ser aún peor para estos jugadores, que confiaban en la humanidad para el manejo del mundo. Por algo se comprometieron a ser parte de estos partidos tan especiales y fundamentales.
Ahora, con estas sorpresivas visitas y chequeos, a lo mejor el plantel y su cuerpo técnico no estaban tan a gusto con semejante responsabilidad. Aparte había que entender que no era sólo un país, el mundo entero estaba involucrado. Por los que esas visitas caían en cada representante de cada estado. Sin duda, que para estas autoridades y gente con mucho poder lo que no deseaban era dejar de tener esto último. Los robots, en contrapartida, no sabían que era eso, pero sentían que era su momento y que la tierra pedía e imploraba un cambio rotundo y que serían ellos los únicos capaz de implementarlo. Sus reglas, sus maneras, sus políticas.

La final: Androides contra humanos

Los androides, como aquel primer partido, serían locales. Entendían que eso no significaría nada, ya habían caído en su propio estadio. Pero también sentían que habían mejorado y demasiado, en relación a aquella derrota.
¿Quién iba a dominar el planeta a partir del próximo año? Todo a merced de este último y definitorio encuentro. Muchos periodistas en diferentes medios contaban que aquellos jugadores humanos que salían desde el inicio, la noche anterior se habían sentido mal, con nauseas, dolores de panza... Todo sucedió en el hotel de la isla de los robots en el cual se alojaban, donde justamente el personal a cargo ahí era androide. Aunque parezca una utopía el plantel de los robots también tuvo su concentración, pero en otro hotel cercano a su estadio.

Comenzaba el último y definitorio encuentro

09/10/2052 era la fecha, la cual nunca será olvidada. Mucho menos para el que resulte victorioso. Los humanos sí o sí tenían que ganar el partido, no podían ni debían especular ¿Qué harán los robots sabiendo de su ventaja?
Los humanos sólo hicieron un cambio con respecto a aquel segundo encuentro y sería el arquero. Emiliano Martinez ("Dibu") entraba por Lev Yashin, fue sin duda una gran sorpresa. Los androides arrancaron muy seguros, con paces certeros y siempre encontrando a otro compañero libre. En el lado de enfrente, a los humanos les comenzaba a pesar la tamaña responsabilidad que tenían en sus pies. Quizás eso es lo que podía diferenciar a estos humanos contra los robots. El ser racional, el sentir, la conciencia, la presión... ¿los robots las tenían?
Primera media hora y muy pocos acercamientos por ambos equipos. Increíblemente T-10 no arriesgaba mucho y sus pases volvían a la defensa, como conociendo la situación en la que estaba su equipo. Esta actitud y determinación desconcertaba a los humanos. Como aquella sustitución de su arquero en el segundo partido, ¿eso quisieron imitar los humanos al cambiar al arquero?
Los humanos corrían detrás de la pelota, los robots inteligentemente los hacían cansar. Puyol, apoyado por el Cuti Romero, estaba desesperado en el fondo. Ambos salieron a presionar y tratar de recuperar el balón más arriba. Bielsa se irritó al ver tales reacciones de estos defensas, al igual que ciertos jugadores suplentes. Fue en ese instante que T-9, al ver que la pelota le queda a T-10, realiza un pique extraordinario al vacío, era ese hueco que habían dejado los centrales en su desesperación y rompiendo cualquier esquema táctico. T-10 (no podría ser otro) es el que lo ve y le da el pase preciso dejándolo sólo frente al "Dibu" Martínez. El arquero inteligentemente y rápidamente le achica el arco, lo que permite que el remate de T-9 salga desviado al corner. El "uyyyyy" se hizo sentir en el estadio y de esta manera la primera mitad se iba con una portería en cero. Los humanos no podían seguir así. Sólo le quedaban 45 minutos y algo más para quedarse con el desafío, pero sobre todo para continuar reinando el mundo.

Segundo tiempo en marcha y sorprendentemente sin cambios en ambos equipos, sobre todo llamaba la atención que los humanos salieran sin modificaciones. Estos tenían que marcar, no podían ni debían especular. Increíblemente el público humano empezaba a alentar a "sus jugadores", tratando de que reaccionen. Algo les llegó, porque tomaron el control del partido, con Roberto Carlos y Cafú como dos delanteros más. Pero, así y todo, no lograban penetrar a la defensa de los robots que realmente aprendió mucho de ese primer partido perdido.
A mitad de la segunda parte, muchos jugadores humanos no daban más. Los robots notando esa situación aprovechaban el desgaste de su rival. Fue cuando llegando a la media hora el cuerpo técnico de los humanos realizaba 4 cambios. ¿Le alcanzará los último minutos para convertir? Con un gol de los humanos el partido se definía por tiempo extra y con gol de oro.
Y llegó el gol, a los 33 minutos, pero de los androides. T-6 cabeceaba hacía la portería luego de un corner perfectamente ejecutado por T-10. Se abría el marcador de este último encuentro, 1-0. Los aficionados androides de la tribuna gritaban, como también algunos humanos (aunque con algo de temor).
Cierto sector de los humanos, como siempre, se ponía violento e insultaba a todo el mundo (humano). Muchos empezaban a tirar sus refrescos hacia el campo de juego, como si eso fuera a cambiar algo. Pero los de la seguridad —que en este caso al ser locales, eran los robots—, fueron implacables, pudiendo identificar a los exaltados y con gran determinación se llevaron a unos miles. El partido estuvo demorado unos 15 minutos antes de retomar a los 35 minutos. Sólo quedaban 10 minutos finales y el tiempo extra. Los humanos corrían y corrían, realmente parecía el fin del mundo. Pero el balón les quemaba en los pies. El peso de tamaño encuentro lo sentían, más sabiendo que no habría otro, era sólo este. El público, en estos últimos minutos, ya estaba de pie. Realmente era un muralla la defensa de los androides, sabiendo que cada contra de estos acabaría para siempre con la humanidad.
Fue así que en el minuto 44, T-8 se escapa sólo con la pelota desde la mitad de la cancha. Cuti romero hace un último esfuerzo, con una barrida de atrás y lo desestabiliza. T-8 cae. El árbitro humano estaba a punto de cobrar la falta y a lo mejor echar al defensor, pero impulsa los brazos hacia adelante dando ley de ventaja al ver que el esférico la captura T-10. Tanto en el banco de los humanos, como en las tribunas se tomaban la cabeza. Pensando, "justo a él le viene a quedar la pelota". Era T-10 el que quedaría sólo con el "Dibu" Martínez. No había manera, este le colocó la pelota a un palo al arquero, que no tuvo siquiera reacción. No le dio tiempo. Marcador 2-0. Era el fin. Sólo quedaban pocos minutos y encima el árbitro del encuentro, sin sentido alguno, decidió adicionar 8 minutos. Ni esa spuesta "ayuda" hacia los humanos sirvió. Fin del partido, ¿y de la humanidad?

Los gritos se mezclaban en el estadio y también en el campo de juego. El cuerpo técnico y los jugadores humanos se miraban entre ellos, no comprendiendo lo que acababa de pasar. Ciertos futbolistas humanos estaban desconsolados, cabizbajos, llorando en el piso. Fuera del campo de juego, de nuevo y como de costumbre, los humanos no sabiendo perder se manifestaban de forma violenta, rompiendo las instalaciones del estadio o tirando diferentes objetos dentro del campo de juego. También hubo disturbios y manifestaciones en diversos países.
Los jugadores robots ni siquiera pudieron festejar, se metieron de inmediato a los vestuarios temiendo la reacción de los humanos. Toda la comitiva política se había retirado del estadio, con sus correspondiente personal de seguridad, ni bien los robots se ponían 2-0; a lo mejor intuyendo los desmanes que se iban a venir.

Humanos colmando las calles haciendo desmanes

El planeta a merced de los robots

La humanidad quedaría relegada. Al menos, en lo que corresponde al poder y la toma de decisiones. El mando total sería sólo de los androides. Obviamente hubo disturbios, manifestaciones y diversos desmanes en la mayoría de los países, siempre por parte de los humanos. No lo aceptaban.
El plantel completo de los humanos tuvo que refugiarse, sorprendentemente, bajo la custodia de los robots. Esto caí aún peor, haciéndoles creer más a los inadaptados y violentos que éstos estaban a favor de los robots. Era increíble ver como los políticos de turno pasaban desapercibidos y toda la responsabilidad, para la mayoría de la humanidad, caía solo en el plantel que había participado de estos encuentros tan determinantes.
Así que ahí se encontraba toda la plantilla con su familia, en un barrio privado solo para ellos en la isla de los robots. Increíblemente, todo el plantel ahora sí deseaba que los robots asumieran rápido el control del mundo, sin saber qué podría pasarles en el futuro.
Dicho barrio privado fue realizado a puro secreto por los autómatas. Percibiendo que, en el caso de que los androides vencieran, los humanos no aceptarían la derrota y tomarían represalias contra estos. Los androides los conocían muy bien con sus reacciones e imperfecciones. Quién podría creerlo, los robots acobijando al plantel humano. Solo los propios humanos no lo entenderían nunca y sospecharían que algo había por detrás.
Este impresionante barrio tenía todo lo que se necesitaba para albergar al plantel completo con su correspondiente familia. Los autómatas comprendían que dicha construcción era una inversión y que si no era habitada por estos jugadores, más adelante lo darían a conocer y podían vender cada propiedad allí instalada. Teniendo como alternativa además, que a lo mejor alguien del plantel querría quedarse con el terreno que lo refugiaba en estos momentos tensos. Por el momento era una invitación, más adelante un cobro en caso de querer adquirir dicha propiedad.
Por el lado de los androides era alegría, bien medida, pero alegría. No eran los únicos, la Tierra parecía sentir lo mismo. Sabiendo que ahora todo lo que venía en el 2053 era sólo obra de sus decisiones.

El fin de la humanidad tal como se la conocía: El poder en manos de la inteligencia artificial

Algunos de los tantos cambios importantes que se vendrían por parte de los robots sería el desabastecimiento de armas. Las mismas dejarían de usarse y de fabricarse. Ni siquiera el personal de seguridad de los androides lo iba a necesitar. Sería el fin de la era armamentística.
Otra de las cuestiones que cambiarían era que cualquier persona o autómata podrá ir a otro país sin necesidad de presentar algún tipo de documentación. Adiós a los pasaportes, visa, etc. Los robots decían, que más allá de la lengua, raza, religión o cultura de cada nación, los países deberían unificarse, como ser sólo un país. Que todos puedan moverse libremente. Con esto se reducirían los costos, se fomentaría la diversidad cultural y habría mayor libertad de movimiento. Eso sí, si alguien incumple con la ley o realiza algo ilegal es otra cuestión y sería juzgado fuertemente. Orden, libertad y respeto por encima de todo, resultaba ser la frase base de los androides.
No existirían más los partidos políticos. Los robots eran uno solo. Se discutía, se tomaban decisiones, sí, pero no se necesitaba dividir en grupos o sectores. Los políticos de turno que perdieron el poder y los que ocupaban el mismo, pronto debían cambiar de rumbo. Esos tipos de cargos dejarían de existir.

La tierra a merced de los androides

Así y todo, los humanos, al ver que perdían el poder, pidieron hablar con los robots para llegar a un acuerdo. Querían que todas las decisiones no sean sólo de los androides, sino consensuadas con ellos. Los autómatas no se sorprendieron con la actitud de los humanos. De antemano estaban preparados para estos despropósitos, descifrando que no se iban a quedar quietos, al no aceptar su relevo del poder. Los androides no cedieron. Accedieron a conversar, pero ninguno de los robots presentes dio un paso atrás. Ya se había decidido de antemano, antes de jugar cada partido. Entonces, ¿por qué lo palabra o lo pactado no valía para los humanos? Además, para los androides, los humanos ya habían tenido suficiente tiempo (décadas y décadas) para realizar cambios importantes. ¿Qué necesitaban discutir o imponer?
Los animales que aún quedaban en la Tierra y no se habían extinguido (en su mayoría por culpa de la actividad humana), intuían que algo estaba a punto de modificarse en el planeta. Se los podía ver más de costumbre en sus lugares de hábitat y más allá también, sin temor a ser cazados u hostigados por parte de la humanidad. Muchos se acordaron de la época de la pandemia, que se inició a comienzos del 2020, en donde debido a la cuarentena decretada, también se notaba a diferentes animales por lugares pocos habituales con gran libertad.
Siempre se decía que las máquinas se revelarían ante la humanidad y ahora con esto, ¿será al revés?, ¿se revelara la humanidad ante los robots? Eso será cuestión de otra historia, de otro/s artículo/s. Mientras tanto, por el momento, la Tierra estará en paz.

Damian E. Garcia (@Elias_Dami)

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En apartados: Código rojo: La Inteligencia Artificial desafía a la humanidad — El mundo en silencio: Se inicia el primer encuentro — La revancha: Un partido inteligente (segundo encuentro).

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